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Carta abierta a dirigentes de Valle Grande

Estimados dirigentes vecinales, delegados, secretarios, tesoreros y presidentes de Comités de Adelanto y de Juntas de Vecinos de Valle Grande, les hago llegar a través de esta carta abierta mis respetos por la responsabilidad y liderazgo que han decidido tomar al representar a sus distintos barrios, con el noble objetivo de mejorar y engrandecer la calidad de vida que merecen nuestras familias, nuestros hijos, nuestros pares y nuestra comunidad toda.

Este mismo liderazgo debe permitirnos encumbrar nuestras miradas de líderes para ver más allá de las emociones personales. Nuestra misión debe estar siempre orientada al bienestar de los demás. Nuestra labor no puede sino estar ligada a un fuerte e intransable rol social. Debemos siempre apuntar a mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos; de nuestros conciudadanos.

Después de considerar estas sencillas reflexiones, será necesario el preguntarnos si nuestros barrios cuentan con todos las redes de asistencia social que debiésemos tener.

Debiéramos cuestionarnos si el actual gobierno local, que se ha extendido por largos 12 años, ha llegado a nuestro Valle Grande con todas las redes de asistencialidad que debieran cubrir nuestras necesidades más básicas; las esenciales según la Pirámide de Maslow.

Para quienes aún no logran dimensionar lo abandonados e invisibilizados que estamos por parte del municipio, les recuerdo que no contamos con los equipamientos que deben siempre formar parte de una estructura social básica como lo son los asentamientos urbanos. A saber:

  • Consultorio de salud o posta de urgencia
  • Jardines infantiles gratuitos
  • Retén o Tenencia de Carabineros
  • Colegios y liceos públicos
  • Sedes vecinales y recreativas
  • Multicanchas
  • Calles y vías estructurantes bien pavimentadas
  • Semáforos y reductores de velocidad donde sea necesario
  • Señaléticas y paso de peatones bien definidos

Como verán, nos encontramos en la más absoluta indefensión y a ninguna autoridad pareciera importarle.

Al mirar en perspectiva nuestra cruda realidad, no podemos menos que preguntarnos si es valedero seguir dando muestras de empecinado apoyo a la gestión de nuestra alcaldesa como a la de sus funcionarios más cercanos, esos que pululan por nuestro Valle Grande solo para aparentar mediante mediáticas fotos su cuestionable profesionalismo.

Funcionarios públicos que a falta de argumentos se atreven a ningunear nuestro legítimo movimiento ciudadano. Así es, a pesar de no contar con personalidad jurídica (cuestión que usan como exangüe argumento para ningunear y denostar nuestro movimiento) nuestro colectivo ciudadano goza de la legitimidad que más de 600 familias cada día le dan al seguir atentos y en el más proverbial respeto todas nuestras acciones que tienen por objetivo el denunciar las carencias que impiden desarrollarnos como sociedad.

Funcionarios públicos, cuyo incomprensible afán es mantenernos distanciados y cuestionados entre nosotros mismos. “Divide y vencerás”, parece ser el estandarte que flamean y al cual rinden pleitesía.

Por estos días nos hemos visto envueltos en incomprensibles discusiones entre nuestros mismos vecinos -debido al delicado tema de las cajas de víveres- culpando a algunos, pidiendo explicaciones a otros, apuntando con el dedo a nuestros dirigentes por la inexcusable forma en que se repartieron las tristemente célebres canastas familiares.

¿Quién las recibió?, ¿por qué mi vecino sí y yo no?, ¿por qué solo en algunos barrios hicieron una segunda lista?.

Muchas más preguntas surgen, pero a la hora de buscar responsables, éstos solo están en la Oficina Municipal de Valle Grande y en la alcaldía.

Muchos dirigentes vecinales hicieron lo que se les pidió: inscribir a un número reducido de personas. Se les dio la injusta tarea de elegir a quiénes beneficiar con esta ayuda y a quién no, misión que debía corresponder en exclusiva a personal municipal relacionado con el área de desarrollo social.

Aquellas listas misteriosas solo vinieron a herir la dignidad de cientos de familias que han visto desaparecer sus ingresos y que demandan de parte de nuestras autoridades locales una legítima colaboración social y acaso moral.

Sin duda, los sinsabores de este triste y mezquino capítulo orquestado por nuestra alcaldesa y por una cuestionable cohorte de funcionarios públicos, pasará a la historia como una anécdota que habremos de olvidar.

Lo que sí debemos recordar siempre, como dirigentes sociales, depositarios de la confianza de nuestra gente, es saber a quiénes damos nuestro respaldo y si son o no merecedores del mismo.

Por último, la invitación es a descorrer el velo que nos impide ver la realidad de Valle Grande y unirnos todos para luchar por conseguir nuestros preciados equipamientos que tanta falta nos hacen. Nuestros niños, familias y vecinos no pueden esperar más tiempo para ver materializados sus legítimos anhelos.

Cristián Talamilla López
Delegado JJVV N° 13
Gestor Movimiento Ciudadano
“Comunidad Valle Grande”

Lampa, 20 junio de 2020.

Comunidad Valle Grande
Comitiva de Avance

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